Una conducción segura empieza con una buena visión. Detectar a tiempo un peatón, un cambio en el semáforo o un vehículo que frena bruscamente depende de la claridad y rapidez de tu percepción visual. Por eso, cuidar tu vista es una responsabilidad al volante.
Antes de salir de viaje, no basta con revisar el coche: también debes revisar tu visión. Factores como la miopía, el deslumbramiento nocturno o la disminución del contraste pueden pasar desapercibidos, pero afectan tu capacidad de reacción.
Hazte una revisión visual con tu óptico-optometrista de confianza.
Es un paso sencillo que puede marcar la diferencia entre reaccionar a tiempo… o no.
Conducir con buena visión no solo te protege a ti, sino también a los que viajan contigo y a los demás usuarios de la vía.
Evita riesgos innecesarios. Confía en los profesionales de la visión.














¿Leer en pantallas daña la vista? ¡FALSO! (Si lo haces bien)