La ambliopía, también conocida como ojo vago u ojo perezoso, es una disminución de la capacidad visual de uno o ambos ojos debida a un desarrollo visual incorrecto.
No solo afecta a la agudeza visual, sino también a la acomodación, los movimientos oculares, la percepción espacial e incluso la visión del color.
¿Cuándo hablamos de ojo vago?
Clínicamente, existe ambliopía cuando la agudeza visual no alcanza al menos el 80%, es decir, una pérdida de dos o más líneas en la escala visual.
Puede haber distintos grados, desde una visión muy reducida hasta ese 80%.
Los diferentes tipos de ambliopía.
– Funcional (la más frecuente): los ojos están sanos, pero el cerebro prioriza un ojo frente al otro, impidiendo una visión binocular normal.
– Orgánica: asociada a una patología ocular.
La ambliopía afecta aproximadamente al 3–5% de la población y es la principal causa de disminución de agudeza visual en niños.
La detección precoz es clave. Un examen visual a tiempo puede marcar la diferencia en el desarrollo visual del niño.













