Cuando piensas en un óptico-optometrista, seguramente imaginas a alguien en una óptica, midiendo la graduación y ayudando a elegir gafas. Y sí, ese es un aspecto importante… pero solo una parte de una profesión mucho más amplia, diversa y esencial para la salud visual.
La Optometría va mucho más allá de vender gafas. Es una disciplina sanitaria con un papel clave en la detección, prevención y manejo de problemas visuales, y sus profesionales trabajan en entornos muy variados:
- Clínicas y hospitales, colaborando con oftalmólogos en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades como el glaucoma, la degeneración macular o la retinopatía diabética.
- Investigación en neurociencia visual, buscando nuevas formas de entender cómo vemos y cómo mejorar la calidad de vida de quienes tienen alteraciones visuales.
- Adaptación de lentes especiales, como lentes de contacto terapéuticas o orto-k, para corregir defectos complejos o mejorar el rendimiento visual.
- Terapia visual, ayudando a niños con dificultades de aprendizaje relacionadas con problemas de enfoque, coordinación o percepción visual.
- Rehabilitación visual, acompañando a personas con baja visión para que recuperen autonomía y calidad de vida, incluso cuando no pueden recuperar la visión completa.
La Optometría es una carrera ideal para quienes buscan una profesión científica, humana y con futuro.














“De tanto mirar pantallas, se me pixeló el alma.” – Anónimo