Hoy queremos hablarte de una alteración ocular que puede empezar como una molestia y acabar afectando a la visión si no se trata a tiempo.
La queratitis es la inflamación de la córnea, la parte transparente del ojo situada delante del iris.
Como es la “puerta de entrada” de la luz, la córnea es imprescindible para ver bien .
La córnea tiene una sensibilidad hasta 300 veces mayor que la piel, por eso suele avisar con dolor cuando algo la altera.
La córnea tiene cinco capas (y las últimas investigaciones apuntan a una sexta).
Según la profundidad de la inflamación, la queratitis puede ser:
Superficial: suele curar bien y sin consecuencias.
Profunda: puede evolucionar a úlcera corneal. La curación puede dejar una cicatriz llamada leucoma, que pierde transparencia y puede afectar la visión de forma permanente, especialmente si está en la zona central.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Dolor ocular, ojo rojo, lagrimeo, sensación de arenilla, fotofobia (molestia con la luz) o visión borrosa son señales de alarma.
Recuerda que ante dolor o pérdida de visión, la evaluación temprana es clave para evitar complicaciones.
Consulta con tu óptico-optometrista colegiado.














¿Has visto una «pupila blanca» en una foto?